viernes, 31 de octubre de 2008

HACIA A LA ESCUELA INTELIGENTE

Nuestras instituciones, considero, que carecen de inteligencia, simplemente se limitan a planes de contingencia y a cumplir con la legislación y no con la educación, que en muchas ocasiones va en contrapicada.
Una institución educativa pública de educación básica y media no debe ser el lugar donde se guardan niños y preadolescentes por seis horas, sino el lugar donde debe reinar el conocimiento, pero no el conominiento añejado y muchas veces descontextualizado de algunos profesores; sino la construcción del mismo y la conexión con el mundo, la formación en valores y a aprender a afrontar la vida. No la simple instrucción automática y el tener por sesenta minutos enjaulados a 45 muchachos.

Debe hacerse una reflexión profunda, despojada de arrogancia del quehacer docente para poder logar cambios positivos y transformadores, indistintamente de cuales sean las políticas de Estado.